En el jardín que llaman vida, se alzan las flores del destino, el que nace desde la pureza misma, acunado con blanco pétalo , pasando por un presente perfumado de azares, deambulando por el ocre de los pensamientos pasados; El gris se desgaja con la colorida primavera, emergente de los mil suspiros, que se descuelgan de un trino temprano, el trino que seduce con la primera luz, de un añorado amanecer, luz de la pasión que conjugó el verbo nocturno; Desde el horizonte se siente el palpitar de los colores veraniegos, esos que nacen de un pecho enamorado, capaz de tornar la pena en alegría; el purpura del ocaso , mancha los labios sedientos, que se nutren de un beso anhelado, tanto, que describe tus caricias sin palabra alguna, tan solo con la mirada que se descolgó, cuando tu boca devoró la mía; Ese jardín que le llaman vida, ahí donde nada perece, donde un corazón puede parir mil amores, donde una mirada, traduce todos los versos que enamoraro...